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Posted by on Oct 26, 2016 in Amistad, Mamá | 0 comments

Hoy celebro 33 años

Hoy celebro 33 años

 

Un día como hoy hace 33 años a las 6:55 am llegué a este mundo. Mi madre tuvo un parto natural altamente riesgoso, donde puso mi vida delante de la suya. Así me demostró desde el primer segundo de vida que era una suertuna, tenía una súper mamá.

Desde que recuerdo he celebrado mis cumpleaños. Los he celebrado de muchas formas, en familia, a solas con mi madre, entre amigos, de viaje, con mi hijo. Lo único que no cambia y nunca cambiará es la torta. Siempre he dicho que sin torta no hay cumpleaños, así que siempre me aseguro que haya una.

Cuando era pequeña, mi madre se encargaba de las tortas, algunos años solo era chifon con manjar blanco, pero si tenía velita encima para soplar, para mi contaba como torta. Les cuento esto y recuerdo a mi madre volando al mercado de Magdalena a comprar mi chifon de naranja en la tienda de siempre, llegar a la casa y cortarlo por la mitad para untarle manjar blanco. Un año cambió el manjar blanco por frosting de chocolate, fue un éxito. De niña siempre lo festejaba con mis amigas del cole, mi madre organizaba un lonche y todas iban con sus mamás, no recuerdo bien que era lo que hacíamos, sin embargo recuerdo las risas. En esos tiempo Vero era mi mejor amiga y andábamos con la monada de querer vestirnos igual.

Recuerdo que mi madre siempre me preguntaba que quería de regalo. En el colegio cuando entrabas a secundaria tenías la opción de hacer un viaje con todas las alumnas desde 1ro hasta 4to de secundaria y el cupo era limitado. El primer año me lo perdí, pero en 2do de secundaria le pedí a mi madre que me regalara el viaje por mi cumple. Así fue, me fui con mis mejores amigas, profesoras y algunas mamás a Huaraz. Era todo incluido así que lleve algunos soles por si me provocaba algún dulce. Claudia mi hermana del alma, auspicio mi viaje, hasta me ayudo a comprar recuerdos para mi casa.

Otro año le pedí a mi madre, LA PERMANENTE para la Feria Del Hogar, así de vieja soy. A mis amigos las Feria del Hogar les regala las entradas porque vivían cerca y la bulla aturdía a toda la zona. Justo en mi cuadra se acababa la consideración. El precio por una permanente era de S/. 50.00, entrabas y salías las veces que querías. El Tagada era el punto de encuentro, todo el barrio estaba ahí. Los adolescentes en esos años no andábamos con celulares, asi que siempre le decíamos al chino de la tienda de la esquina que si alguien nos buscaba, lo mandara al Tagada. Fue el último año de Feria y para mi, fue el mejor.

Mis celebraciones son a todo dar, hace cuatro años serenezgo llegó a querer apagar mi alegría y eso, que fue una reunión entre amigos. Hubo un año donde celebré dos días sin parar. He celebrado a solas con mi madre, cenando en uno de nuestros restaurantes favoritos. Los últimos cinco años lo he celebrado al lado de mi esposo. Los últimos cinco años, he sido yo quien a comprado la torta de mi cumpleaños. Esos detalles se le escapan a Frank. El año pasado lo celebramos en el nuevo depa, con días de mudados. Mi madre, mi esposo, Fausto, mis mejores amigos y mis cuñados, ¿Para que más?. Mi cuñado como siempre fue quien mi regaló un hermoso ramo de rosas. Lo recuerdo todos los detalles. Llegó a la casa y cuando abrí la puerta me dijo: “Me acabo de encontrar estas rosas en recepción y creo que son para ti”. Con su hermosa sonrisa de galán mexicano me dio un gran beso, me abrazó y casi en secreto me dijo que era la única mujer en el mundo a quien le traía flores. Siempre me decía que eso de las flores era una cursilería.

Hoy estoy feliz de cumplir 33 años, nunca me he bajado los años cumplidos. Si mi madre estuviera escribiendo esto, diría que tengo treinta y tran, era la edad que ella tenía cuando yo era niña. Este año, lo vamos a celebrar en casa, vendrá mi familia y los amigos de toda la vida a comer torta, conversar, reír, recordar años pasos y quizá hasta nos animemos a bailar un poco a ritmo de cajón. Mi esposo que es tan romántico (el romanticismo en persona) ayer me entregó mi primer regalo: un sixpack de cervezas artesanales.. Regalo que tuve que pagar yo, porque cuando trajeron el regalo, Frank no estaba en casa. Lo confieso, soy una madre cervecera. Fausto me ha regalo una noche de desvelo con algunos sustos, pero su «Feliz Cumpleaños Mamá» con beso y abrazo incluido, lo compensa todo. Si Fausto lo permite, me regalaré una hora de peluquería para poder arreglar este pelo de loca con el que ando ultimamente.

Este año quizá no reciba flores, conociéndome, lo más probable es que lloré, porque así soy yo una llorona. Termino este post dando gracias por todo lo que he vivido hasta hoy, los buenos años y los no tan buenos. Dando gracias por tener a Frank como esposo y por haberme regalo a mi precioso hijo, quien por estos días anda un poco decaído. Gracias por la madre que tengo, mi madre todo terreno y por supuesto agradecida por esos buenos amigos que la vida me ha dado.

¡FELIZ 33 A MI!…. y salud arriba.

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