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Posted by on May 13, 2017 in Mamá | 0 comments

3 años y 9 meses siendo tu madre

3 años y 9 meses siendo tu madre

 

Recuerdo claramente el día que te escuché por primera vez. Tu papá y yo intentamos durante tanto tiempo que llegaras que cuando mi doctora me dijo que tenia que hacerme una ecografía le dije a tu papá que se fuera al trabajo y que ya en la casa le contaba como iba mi útero o lo que me fueran a revisar esa tarde.

Entré desmotivada al consultorio porque “sabia” que no estaba embaraza, sin embargo, ahí estabas tu. Te escuché por primera vez, como caballito cabalgando por el campo a máxima velocidad y ese día redescubrí el poder del amor.

Desde el primer día que estamos juntos me has enseñado a amar sin condiciones. Creía que el amor que sentía hacia tu papá no podía ser más grande pero en la noche al llegar a casa y ver esos ojos color marrón iluminarse descubrí que mi amor hacia él y hacia ti era, es y será inmortal.

No voy a decirte que nuestros primeros meses fueron maravillosos, porque no lo fueron, acostumbrarme a tu dependencia y darme cuenta que mi vida ya no me pertenecía fue agotador. El miedo que me invadió el día que naciste fue realmente abrumador, trajo muchas noches de pesadilla, llantos y cansancio. Miedo que supimos superar juntos y que solo nos hizo más fuertes.

Recuerdo tu primeras gripes y lo mucho que sufríamos con ellas, con tu primera fiebre sentí pánico, con tu primera infección estomacal le pedía a la vida que me enfermera a mí y que calmara tu dolor. No te imaginas cuantas veces me he sentido mala madre cuando te enfermas, me cuestiono todo el tiempo si hice mal al salir a pasear de noche, que mejor no te hubiera dado esa galleta o si esta bien que te despierte de tu siesta. Contigo he aprendido a vivir día a día sintiéndome mala madre, sin embargo tu sonrisa de oreja a oreja cuando me ves y tu hermosa risa escandalosa me consuela y me dice que quizá estoy equivocada y lo más probable es que solo sea una buena madre con defectos.

Hace 3 años y 9 meses cuando escuche el latino de tu corazón decidí ser mejor persona, porque sé que soy tu primer ejemplo. Mi amor por ti ha hecho que deje los pensamientos negativos de lado, que ya no le desea el mal a nadie, me has enseñado a ser empática y no criticar el accionar de nadie, deje de insultar porque nadie se merece una ofensa. Aprendí que lo negativo minimiza y que solo debo rodearme de sentimientos que sumen. Cada día me levanto diciendo que debo actuar correctamente ante todo, que debo ser el mejor ejemplo de persona para ti.

Cada día que vivo a tu lado es un día de aprendizaje. Tu pureza de niño me enseña que nada importa en esta vida si no eres feliz. Que cada carcajada vale la pena. Me enseñas que no importa tener la casa limpia, que no importa si estoy desarreglada, que responder ese email puede esperar. Que lo único importante y valido en nuestras vidas es hacernos felices y llenarnos de amor.

Ahora te veo siendo un niño y se que se vienen nuevas etapas, ahora podemos conversar y jugar otros juegos, ahora salimos a pasear de otra manera y nos vemos de otra manera y escuchando tu voz dejo que encuentres en mi interior a la niña escondida. Tu alegría al actuar hace que quiera volar, que reconozca que la imaginación es ilimitada.

Podría besarte y olerte toda la eternidad pero se que crecerás y me apartaras. Quisiera tenerte pequeño mas tiempo de lo usual para que juntos disfrutemos de tu niñez, pero la vida no le concede a nadie ese deseo. Así que solo me queda pedirle que nos de muchos años juntos. Donde pueda disfrutar de tu primer día en el cole, que celebremos tu primer diente caído, que nos permita emocionarnos con tu primera cita. Le pido que nos conceda ese día donde seas tu el que me invite a cenar, que me deje vivir el día que te vayas de casa, que me deje conocer a mi nuera, que tus hijos se conviertan en mis favoritos y que el día que parta de este vida tu estés a mi lado.

Nos falta tanto mi amor, esto recién comienza y aunque ha sido agotador, es lo más satisfactorio, verdadero y puro que me ha podido dar la vida. Ser tu madre es una bendición y haces que viva llena de inocencia, felicidad y amor.

 

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