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Posted by on Jun 22, 2017 in Mamá, Vida en pareja | 1 comment

Frank como papá

Frank como papá

 

Hemos cumplido 3 años siendo padres, con muchos momentos de felicidad y algunos de tristezas, con errores pero también con muchas oportunidades para ser cada vez mejores. Con momentos de quiebre y muchísimos de júbilo, sé que aun nos falta mucho por aprender y que seguiremos equivocándonos en el camino sin embargo hoy deseo aprovechar que aún estamos  junio para contarles sobre Frank, mi amado esposo y cómo dejó hace ya bastante tiempo de ser solo Frank para convertirse en #PapáFrank.

Confieso que como esposa, tengo varios aspectos que mejorar, uno de ellos por ejemplo es este no sé que, que hace que siempre tenga que criticar a Frank respecto a como es como padre. No sé si a ustedes también les pasa, pero no hay día en que no le diga a Frank que no le de eso a Fausto, o que no diga eso delante de nuestro hijo o la clásica situación donde yo le pido que me alcance cualquier cosa y él no sabe donde buscar y es exactamente en esos momentos donde mi versión dulce desaparece y empieza la cantaleta de madre estresada.

Pues muchas veces me he dado cuenta que exagero un poco en cada situación donde Fausto este involucrado y luego me arrepiento y deseo disculparme al ver el rostro ofendido de mi esposo. Muchas veces termino preguntándome ¿Por qué seré tan complicada?

Frank desde que estamos juntos no hay día que no trabaje y desde que Fausto está en nuestras vidas duerme cada vez menos. Se amanece trabajando y siempre me da la misma respuesta: No me importa sacrificarme unos años con tal de poder darle seguridad a ustedes. Eso me lo ha dicho muchas veces, sobretodo esas noches donde yo le exijo tiempo para su hijo, ¡Claro! que lo hago sin ponerme en sus zapatos u olvidándome de todas esas veces que ha hecho hasta la imposible para estar a nuestro lado.

Cuando Fausto estaba a días de nacer Frank estaba a 24 horas de distancia y 3 vuelos de conexión. Recuerdo que unos días antes le dije que si no estaba aquí para ver nacer a su hijo, me iba a encargar de recordárselo por el resto de su vida. Frank llegó a Perú dos días antes de Faustito naciera, voló mas de 24 horas mintiéndole a su jefe y pudo presenciar el nacimiento de su hijo. Unos días después tuvo que irse otra vez. Esa fue la primera vez que me demostró que como padre nunca iba a fallar.

Durante el primer año de vida de Fausto estuvo tanto tiempo fuera que automáticamente asumió que yo debía velar por Fausto. Sin embargo a pesar de su trabajo es un padre que siempre esta presente y es lo que más amo de él. Fuimos juntos a dejar a Fausto al nido en su primer día de clases. No sé perdió la primera actuación por el día del padre de su hijo. Llegó a tiempo para soplar las velas en su ultimo cumpleaños. Nos acompaña a cada fiesta infantil, terapia, obra teatral, teatro o feria. A pesar que llega tarde todas los días de la semana y sé que llega matado de trabajar, le dedica tiempo a Faustito para jugar, tirarse al piso, leerle un cuento, inventar historias o hacer de animador y jugar con sus marionetas. Cabe resaltar que Frank es mucho mejor que yo a la hora de inventar cuentos o canciones.

Ustedes me podrán decir que eso no tiene nada de espectacular, que cualquier padre hace lo mismo por sus hijos. Pues yo les digo que no, que no siempre es así. Yo crecí solo con mi madre y nunca gocé de mi padre como lo hace Fausto con su papá. Ver a Frank jugar a las carreras, o a las chapadas en la casa me alborota el corazón, me emociona. Verlos jugar escondidos entre las sabanas son momentos que guardo con alegría. Que Faustito corra a sus brazos en busca de consuelo me enternece. Los veo siendo cómplices, amigos. Veo a mi hijo feliz al lado de su padre, caminado con confianza a su lado, tomándole el dedo. Eso es solo señal que Frank lo esta haciendo bien.

Al final no importa si Frank no sabe en que cajón se guardan las medias, o que talla de pantalón usa. No importa si no se da cuenta que darle chocolate a las 8:00 p.m. esta mal. No tiene importancia si se equivoca al comprarle la leche, o si cuando le pido que cene con Fausto los pille comiendo papas fritas. Al final que mas da si lo acuesta un domingo a las 10 de la noche o si le da de desayuno nuggets con helado. La verdad esas cosas son las que menos me importan, porque el brillo en los ojos de mi hijo cada vez que ve a su padre llegar a la casa solo me dice que Frank es un buen padre y que se merece todo el amor que Fausto le da.

Para ti:

Eres un hombre extraordinario y siempre le doy gracias a la vida de haber coincidido en el tiempo. Me siento dichosa de ser tu esposa pero definitivamente quien se lleva la mejor parte de ti es Fausto, porque eres un padre espectacular.

 

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1 Comment

  1. La vida ha demostrado ( y es una verdad), que todo buen hijo será un buen padre. Frank es un buen padre y que Dios lo conserve así por siempre.

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