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Posted by on Ago 21, 2018 in Mamá, Vida en pareja | 3 comments

No solo soy una ama de casa

No solo soy una ama de casa

 

Para las mujeres que trabajamos en una oficina, con un horario establecido y con un sueldo deseado mensual y decidimos un día, mandar todo al carajo y renunciar para poder tener mas tiempo para nuestros hijos, porque así lo quisimos, nadie nos obligó, ni condiciono a hacerlo, sino simplemente tuvimos las ganas de renunciar y avanzar en contra de lo que dicta esta sociedad, sabemos que no todo acaba ahí, que no se trata de renunciar y listo. Como individuos entramos en una etapa de dudas, arrepentimiento y en paralelo debemos lidiar con las criticas poco constructivas, las espantosas miradas de reojo, los susurros a espaldas nuestra y sobre todo de esa sonrisa forzada que nos regalan al decir que nos dedicamos a la casa. ¡Claro! después de un buen tiempo nos armamos de coraje y nos importa cero las reacciones de los demás. Es ahí cuando llega la etapa de aceptación. Aceptar que decidiste dejar de lado tu vida “profesionalmente exitosa” para convertirte en una ama de casa.

Ahora, estamos en el 2018, no crean que con ama de casa me refiero a la mamá que esta todo el día en casa, recogiendo calzoncillos sucios, fregando el piso, si nos imaginan en ruleros, ropa holgada y pantuflas con medias a la canilla, dejen de leerme en este momento. Porque definitivamente tienen un mal concepto de lo que es ser ama de casa en estos tiempos.

Si, por supuesto que los quehaceres los hacemos nosotras, preparamos desayunos, tendemos camas, sacamos la ropa sucia de los baños y cuartos para seleccionarlas cuidadosamente antes de meterla a la lavadora o simplemente seguimos lavando a mano, porque no tenemos lavadora o porque así nos gusta y punto.

Llevamos a los chicos al cole, al taller de las tardes, a la casa de sus amigos, a la fiesta de cumpleaños de su pata del nido o cole. Somos las que salimos volando a comprar el regalo y lo envolvemos como mejor podamos. Somos las que un domingo en la tarde mientras atendemos a los nuestros en el almuerzo familiar esta haciendo la lista de compras del mercado en la cabeza. Somos las que sabemos que falta y que sobra en la casa y por supuesto sabemos la ubicación de cada cosa del hogar. Somos las que sacamos las citas con el doctor, las que pagamos los impuestos de la casa, las que se mecha con el servicio telefónico porque se cayó la red o nos cobraron de más. Sabemos cuando tenemos que cambiar las sabanas de la cama y que días son los 2×1 en la lavandería. Somos las primeras en levantarnos, porque si no lo hacemos nadie prende la terma ni pone agua a hervir y por supuestos somos las ultimas que nos acostamos y antes de ir a la cama nos acordamos en sacar al perro a pasear para que no se orine el piso de la casa.

Muchas de nosotras tenemos ayuda en casa, esta la señora que limpia 3 veces por semana o la que va solo los viernes, tenemos nana cama adentro o cama afuera que nos ayuda con los chicos, incluso tenemos la fortuna de tener una hermana que nos ayuda o nuestra mamá que mal o bien esta todo el día ahí. Así con ayuda o sin ella, seguimos siendo amas de casa, dedicadas a nuestro hogar y nuestros hijos y nadie mejor que nosotras sabemos administrarlo. Al fin y al cabo, somos quienes decidimos en nuestro hogar.

Ahora no crean que es lo único que hacemos, pues aquí viene lo bueno. Somos las mujeres que decidimos o no renunciar a un trabajo de oficina para quedarnos en casa con nuestros hijos y que en paralelo nació este deseo loco que querer ser más, por nosotras, para nuestros hijos.

Somos las que nos quedamos en casa y pensamos día y noche que hacer para poder ser más y es ahí donde nuestra creatividad nace, crece, madura y se luce. Es exactamente en ese momento donde la idea toma forma y se convierte en realidad. Creando la empresa de cupcakes, de mermeladas caseras, de postres hechos a mano. Somos esa marca pequeña que ves en ferias vendiendo vinchas, ganchos, polos de algodón pima, pañales ecológicos. Somos la empresa que vez en redes sociales promocionándose de mil maneras, ofreciéndote juguetes de madera, ropa de bebe, arreglos florares, medias de diseño, accesorios para niña, mesas vintage para los cumpleaños.

Somos marcas independientes, empresas peruanas, mujeres emprendedoras que empezamos en casa, trabajando de noche luego que los chicos se duermen, aprendiendo sobre contabilidad, costos o importación, arriesgando lo poco que tenemos y confiando en proveedores que pueden o no trabajar bien, arriesgándonos solos o con amigos que se convierten en socios. Somos las que creemos que los sueños se hacen realidad y que de una pequeña idea puede nacer algo grandioso, sin dejar de pensar en nuestros hijos y en los pendientes que hay que hacer mañana al despertar.

Es difícil y al principio nuestros frutos económicos, solo nos alcanzarán para pagar lo invertido y luego de algún tiempo podremos comprar con nuestro dinero el regalo de cumpleaños, o el helado del sábado por la tarde, pero préstenos atención, que sin que se den cuenta, pronto pagaremos los servicios de la casa, la salida de fin de semana, la próxima fiesta de cumpleaños de nuestro hijo y ese tan ansiado viaje familiar.

Así -que la próxima vez cuando escuchen a una mujer decir que es ama de casa, dejen esa sonrisa de compasión forzada y tómense 5 minutos para preguntarle que tal ha estado su día y cuál es su próximo sueño por cumplir, créanme que se sorprenderán.

Somos realmente felices en casa con nuestros hijos, con días buenos y malos como los suyos, cumpliendo nuestros sueños del negocio propio, pues no somos solo amas de casa repotenciadas, somos mamás emprendedoras con ganas de comernos al mundo.

 

…………….

Para mi esposo, quien me alentó a renunciar a la oficina para quedarme en casa con mi hijo y esta presente en cada uno de mis sueños, empujándome para hacerlos realidad.

 

Es posible que la imagen este sujeta a derecho de autor. 

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3 Comentarios

  1. Bello alentador real mmmm somos mas de las una imagina, gracias

  2. Que lindas tus palabras, me senti totalmente identificada.

  3. Gracias. Yo también voy por ese gran sueño.

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