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Posted by on Ene 22, 2019 in Mamá | 0 comments

¿Por qué no hay que automedicarse?

¿Por qué no hay que automedicarse?

 

Esta semana conté que Fausto hizo fiebre alta y que, por ser horas de la madrugada, lo primero que hice fue darle Panadol para tratar de bajar la fiebre, pero a la mañana seguía con fiebre y estaba a punto de automedicarlo con otro remedio que tengo siempre a la mano, sin embargo, esta vez fue diferente porque decidí llevarlo a la clínica y que el doctor me diga que era lo mejor que debíamos hacer.

Fue ahí que me di cuenta lo fácil que es automedicarse en nuestro país, las razones son miles. Puedes ir a la farmacia y decir me duele tal cosa qué puedo tomar y siempre habrá un farmacéutico listo para recetarte algún genérico para ese dolor, sin diagnostico previo. Siempre esta la amiga que te dice, a fulanito le di tal cosa. Si contamos con un seguro, hasta podemos llamar por teléfono al medico de 24 horas de turno para que nos recete alguna pastilla, siempre diciéndonos que es mejor visitar al medico o esta el simple hecho que como nosotros ya tuvimos ese malestar, recordamos lo que nos dio ese doctor hace 2 años atrás y nunca falta, la abuela, tía, mamá que te dice que para ese resfrio o dolor muscular tienes que tomar tal pastilla.

Este hábito peligroso puede tener consecuencias negativas y a pesar de ellos son cada vez más las personas que recurren por sus propios medios a la toma de medicamentos con el fin de contrarrestar un dolor. Creo que todas hemos tomado alguna vez un remedio para la acidez o algún relajante muscular y es por ello que este post es un recordatorio de lo que podría pasar si se automedican o automedican a sus hijos.

  • Los medicamentos no sólo actúan de acuerdo con sus componentes, sino también según las características particulares de la persona que los ingiere: si alguien está recién operado, por ejemplo, una simple aspirina puede ocasionarte una hemorragia interna, ya que la aspirina tiene propiedades anticoagulantes. Si sufres de dolor de cabeza y la tomas todos los días puede causarte úlceras, peor aún a nuestros hijos, en niños menores de 15 años, el mismo medicamento puede provocar un trastorno neurológico potencialmente grave llamado Síndrome de Reye.
  • Independientemente de la dosis, y aunque no ocurra en todas las personas, los medicamentos pueden tener efectos adversos o indeseados: los corticoesteroides, por ejemplo, pueden originar úlcera péptica secundaria; los estrógenos, náuseas, cefalea y mareos; la eritromicina, dolor de estómago y diarrea; antibióticos como la amoxicilina, erupciones cutáneas e incluso shock anafiláctico, que pone en peligro tu vida.
  • Al aliviar los síntomas, algunos medicamentos dificultan el diagnóstico: entre ellos, los antipiréticos (que bajan la fiebre), los antieméticos (que impiden el vómito) o los antiespasmódicos (que alivian los dolores abdominales). Al disminuir la motilidad intestinal, estos últimos, además, bloquean la eliminación del agente patógeno. No los administre sin preguntar al médico.
  • Algunos fármacos pueden provocar intoxicación por sobredosis: según la cantidad ingerida, los benzodiacepinas, por ejemplo, pueden causar desde somnolencia hasta paro respiratorio. En exceso, los antidepresivos ocasionan intoxicaciones graves con alteración del ritmo cardiaco y convulsiones, mientras que los antiinflamatorios pueden causar molestias gástricas y falla renal. La intoxicación por paracetamol es un cuadro grave que puede llevar a la falla hepática: los adultos se intoxican con más de 7,5 gramos al día (15 comprimidos de 500 mg), y los niños, con más de 150 mg por kilo.
  • Si se administran dosis inferiores a las requeridas, los medicamentos no logran el efecto deseado: ello es especialmente cierto en el caso de los niños, pues las madres tienden a administrar los fármacos en función de la edad y no del peso de sus hijos, o bien acostumbran a seguir las indicaciones del envase sin conocer el peso del niño.
  • Algunos fármacos producen resistencia: si se administran en forma incorrecta y sin consultar al médico, algunos fármacos fortalecen los agentes infecciosos en vez de debilitarlos. Es el caso de los antibióticos, que por ello sólo se venden con receta: al tomarlos, siga estrictamente las instrucciones del especialista, no se salte dosis y complete el tratamiento, aunque ya se sienta mejor.
  • Numerosos medicamentos interactúan entre sí, provocando efectos negativos: los descongestionantes con pseudoefedrina, por ejemplo, disminuyen el efecto de los medicamentos utilizados para tratar la presión alta; y la aspirina interactúa negativamente con algunos medicamentos contra la diabetes, como la insulina, aumentando su efecto.

Conclusión: Si tienes la opción y las facilidades de ir a la clínica, pues hazlo, se trata de salud y puedes ponerla en riesgo si te automedicas. Que los síntomas sean iguales a la gripe/tos que tuviste hace dos meses atrás, no quiere decir que debes tomar los mismos medicamentos, pues sin un diagnóstico, no sabrás si es algo viral o por una bacteria y si se trata de tus hijos, peor aún, ya que las dosis de los muchos remedios que les damos se relacionan con su peso y edad y por ende de un mes a otro pueden cambiar.

Si estas dando de lactar, NO TE AUTOMEDIQUES. Si estas embarazada, NO TE AUTOMEDIQUES.

 

 

*Texto recopilado de Clinica Las Condes (Chile) y Deutsches Hospital (Alemania) / *La imagen pertenece a otro autor.

 

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