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Posted by on Mar 4, 2019 in Mamá | 0 comments

¡Bienvenidas 20 semanas!

¡Bienvenidas 20 semanas!

 

Esa la de la foto soy yo, despeinada, en pijama, 63 kilómetros y con 20 semanas de embarazo.

Sin darme cuenta ya estoy a mitad de camino y aunque este embarazo como ya saben me ha traído más de una mala noche, me da nostalgia saber que en 20 semanas más dejaré de sentir a mi bebé adentro; y hablando de sentir…

…Les cuento que no sólo ya se nota que estoy embaraza si no que él también se hace notar con golpes sutiles en mi vientre. He empezado también con dolores en las costillas y columna y ya tengo problemas para dormir, porque cuando me echo boca arriba siento que me falta el aliento y soy de las que duerme boca abajo así que ahora ando acostumbrando a mi cuerpo a dormir de lado.

No sé si este verano está realmente intenso o es mi embarazo que me tiene sofocándome de calor. Aplaudo a todas esas mamás valientes que con 8 meses se soplan su embarazo en pleno verano y encima se ven dignas. Yo solo tengo 5 meses y no les miento cuando les digo que estando en casa ando en ropa interior sin importarme si algún vecino se gana con mis carnes.

Lo mismo pasa a la hora de dormir. Antes de Fausto solía dormir solo en ropa interior pero luego mi cuñado se mudó a vivir con nosotros y empecé a usar pijamas decentes, ya luego cuando mi cuña se fue me quedé con los pijamas, pero este embarazo ha hecho que el pudor que usualmente siento desaparezca y he vuelto a la calatería nocturna y ahora Fausto es el que me pregunta constantemente porque no me pongo ropa 🤣. ¡Obvio! Mi desnudez llega hasta la ropa interior, no me faltan ganas de andar realmente desnuda en la casa, pero les confieso que mis chichis han crecido un huevo y tenerlas libre me duele.

Me faltan muchas semanas de embarazo, muchos cambios, malas y buenas noches, muchos controles pendientes y ecografías. Mi doctor me pidió subir solo 8 kilos, ya voy 3 y estoy segura que serán muchos más (iluso mi doctor que me tiene fe) pero los kilos de más y verme embaraza y gorda no me quitan el sueño.

Mi único temor es que este embarazo me regale más estrías. Porque hasta a las manchas del embarazo las soporto, pero ¿más estrías? He tenido que lidiar con ellas desde los 15 años y durante 3 veranos no fui capaz de quitarme el short en la playa porque tenía roche a que me las vieran bien puestas en mis nalgas blancas. Luego salieron en la cadera, en las piernas y las he sabido llevar con dignidad. Con 36 años encima unas estrías más en el grupote de estrías que tengo no me quita el sueño, sin embargo, que me salga una en el vientre o en el pecho si me preocupa porque ahí no tengo ni una y si aparece la primera pues aparecerán más y eso sí que no lo deseo.

Pero ¡bueno! No me quiero desviar del tema central. Ya vamos 20 semanas y como si fuera madre primeriza, no sé qué me espera para las próximas semanas. Solo sé que con cada uno de sus movimientos me siento dichosa y que ya aprendí a vomitar sin dramas. Que las náuseas no me quitan el apetito y que cada vez soy menos irritable. Siento y espero que sea así, que la mitad de camino que me falta será más llevadero y que con cada semana que pase aceptaré, sin sentirme mal, todos cambios físicos y mentales que el embarazo trae.

Porque no les quiero mentir y decirles que todo ha sido lindo. He sufrido con tantos vómitos y náuseas y he terminado de mal humor al sentirme débil. Porque por más que me esforzaba en seguir con mi rutina no podía y tenía que cambiar todo a última hora. Me he quejado de los kilos de más, la rosácea intensa que no me abandona, por la celulitis marcada, del acné que apareció peor que en mis años de adolescencia. Hasta ahora reniego por que la ropa MI ROPA no me queda y aunque sé que se debe a mi panza que ya crece, no relaciono a mis kilos de más y me siento poco atractiva. He sabido sentirme agotada por el calor e incluso mi cansancio y el sueño constante me han puesto de mal humor.

Si no estuviera embaraza quizá estas cosas que les ando diciendo no me harían sentir tan mal, pero el cambio no solo es físico, también es hormonal y mental así que, con cada bajón que me viene, solo respiro y me mentalizo diciendo que seguro la próxima semana será mejor. Lo bueno de todo esto es que voy aceptándome con los cambios constante y ¡De verdad! el aceptarse lo es todo.

Así que solo me queda decirles que espero con ansias las próximas 20 semanas de embarazo y que disfrutaré cada una de ellas como lo he venido haciendo, porque hasta de los días malos uno puede crear buenos momentos y estoy segura que cuando mi hijo esté grande le contare ya sonriendo lo mucho que me hizo patalear en la panza.

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