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Posted by on Jul 27, 2019 in Mamá | 0 comments

Día 7: Mi madre en casa

Día 7: Mi madre en casa

 

Durante estos días me he olvidado de contarles un gran detalle, hemos estado en casa acompañados de mi madre, que gran alivio ¿no? Pero ya nos dijo que ya se tiene que ir y me da un poco de angustia quedarme sola o en todo caso quedarme sola con Frank.

No es que no le tenga fe a mi esposo, todo lo contrario, confío 100% en él, solo que mi madre y yo ya vivimos juntas esto de los primeros días de un recién nacido.

Cuando nació Fausto, Frank vivía en Guyana, así que a los 10 días de nacido tuvo que partir. En ese momento mi mamá tomó la posta y se quedó en casa conmigo por casi tres semanas. Me ayudó todo el tiempo y le agradezco por esas madrugadas donde ella atendió a Fausto para que yo pudiera dormir.

Así que volver a tenerla en casa durante estos días a sido grandioso. Ella me demuestra que el amor de madre es extraordinario e infinito y no lo digo por decir. Personalmente sé que tengo un genio de aquellos (aunque no parezca) y que recién parida llego a ser insoportable y a pesar de mi mal genio, mis malas palabras e incluso mi mala actitud, mi mamá esta a mi lado, me perdona los malos ratos, las exageraciones y las ofensas que, por supuesto son sin intención, pero que al fin y al cabo se dan.

Estos días me he sentido cual leona que cuida a sus cachorros y que no desea que nadie los toque, sin embargo, también siento vulnerabilidad y necesito de otra leona quien me sepa ayudar y esa ha sido mi madre.

No creo que se trate de valentía, pero siento tranquilidad al admitir que necesito ayuda, no me creo una super mamá, que grita a los cuatro vientos que puede con todo, es mentira. El ritmo de la casa nueva, los miles de pendientes que aun tenemos para tener la casa como realmente la deseamos, los quehaceres (hasta ahora yo hago todo en casas) el cambio de rutina y las nuevas actividades de Fausto, sus vacaciones y con ello tenerlo 24 horas conmigo y ahora Franco que siendo tan pequeño demanda tanto tiempo hacen que realmente les diga que necesito ayuda y he sido afortunada de tener a Frank a mi lado todo este tiempo y poder voltear hacia el otro lado y tener a mi madre.

Algunas podemos llamar a mamá y saber que podemos contar con ella, en otros casos es la abuela, la hermana, la tía abuela, la suegra, la hija/o mayor, la señora que nos apoya en casa, la nana, tantas personas que nos pueden ayudar en el camino, sea quien sea, debemos admitir que somos afortunadas, porque sabemos que podemos pedir ayudar y alguien acudirá para apoyarnos.

¡Ahora! No soy ilusa, sé que no siempre es así, que son mas las mujeres que hacen todo sola y ellas si son valientes, yo que soy una miedosa, fácil me quebraría a la semana, porque no es solo lo que demanda el bebé recién nacido y los miles de pendientes de la casa y/o del trabajo también esta ese cambio silencioso que nadie mas que nosotras vivimos y es el emocional, hormonal que algunos días o incluso todos, nos juega en contra.

Yo he sabido quebrarme, sentirme tan agotada, sentirme tan de mal humor, tan mal sin saber porque… que solo encuentro consuelo en las lágrimas. Son en esos momentos donde realmente necesitamos un apoyo o a alguien que nos acompañe para simplemente no sentirnos solas.

Agradezco por estos 7 días con mi madre y Frank, lo digo sin sentir vergüenza: Solo no hubiera podido.

 

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