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Posted by on Ene 22, 2020 in Mamá | 0 comments

Día 30: A solas con Fausto

Día 30: A solas con Fausto

 

Hoy hemos cumplido 30 días desde que llegó Franco a nuestras vidas, 30 días donde Fausto a pesar de nuestros esfuerzos se ha sentido desplazado y ¡si pues! Este enano de casi 4 kilos absorbe casi todo nuestro día y el tiempo que le dedicamos a Fausto se ha reducido.

Es por ello que hoy decidí dejar a Franco en casa y salir con Fausto, dedicarle unas horas, hacerlo sentir hijo único otra vez. No sé si sea lo correcto, pero siento que es lo que necesita: tiempo a solas y si lo siento, pues esta bien.

Uno de los consejos más frecuentes que he escuchado desde antes de dar a luz a sido que le de su lugar a Fausto. Que deje de lado a Franco ¡total! es un bebé que no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor o ni sabe que tu eres su mamá, pero, Fausto sí, así que es mejor estar con Fausto que con Franco.

¿Saben lo difícil que es dejar a un hijo para estar con otro? Empezando que solo podrías dejarlo si tienes ayuda, porque no es que te vayas con uno y al bebé lo puedas dejar sola. Ya de por si dejarlo con alguien es difícil. Personalmente, aun siento que Franco y yo somos uno y cuando no estoy con él me hace falta. Me sostengo el vientre inconscientemente porque siento que no está.

Lo segundo es el sentimiento de culpa, de mala madre, por abandonar a un recién nacido. Incluso he llegado hasta pensar que quizá lo hago porque prefiero a Fausto y eso también me hace sentir culpable que, según mi madre, las madres no tienen favoritos.

No quiero desviarme de lo que quería contar. Por más que los consejos que reciba sobre estar a solas con Fausto vengan de madres que tienen 2 o mas hijos ya grandes, no le quita que tengan razón. Fausto al igual que todos los primeros hijos que dejan de ser únicos, necesita tiempo a solas con sus papás.

En estos 30 días Fausto a sacado a flote un gran amor que no conocía en él. Su necesidad de querer cuidar a su hermano es enternecedora, sin embargo, en paralelo me exige con angustia que deje a su hermano de lado para estar con él.

Lo siento desesperado por “recuperarme” y yo desesperada por querer demostrarle que no me esta perdiendo. Que solo estamos cambiando y que no debería tenerle miedo al cambio.

Así que este es mi pequeño consejo para todas las nuevas madres de un segundo hijo: “Es cierto, es importantísimo dedicarles tiempo exclusivo a nuestros primeros hijos, demostrarles en todas las oportunidades que tengamos lo mucho que los amamos, enseñarles que los cambios no siempre son malos, recordarles constantemente que siempre seremos sus papás y que en cada oportunidad que tengas se darán una escapada para ser solo ustedes, sin hermano menor”.

Hoy Fausto regresó feliz a la casa, con esa sonrisa de siempre, diciéndome lo mucho que me amaba y lo feliz que estaba de tener un hermano pero sobre todo de tenerme a mi como mamá” Eso fue más que satisfactorio para mí.

 

 

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