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Posted by on Mar 24, 2021 in Mamá | 0 comments

CONVERSANDO CON FAUSTO

CONVERSANDO CON FAUSTO

 

Hace unos días atrás estábamos almorzando y Fausto dijo que éramos pobres porque nuestra impresora solo imprime y no escanea ni copia como otras impresoras.

Mi reacción fue soltar una carcajada y en automático le dije «oye enano tu no sabes que es pobreza, fácil no eres millonario pero créeme que vives en una burbuja de comodidad que muchos niños desean» pensé que se iba a quedar en silencio y me refutó: «Entonces porque tenemos esa impresora»

Me quedé callada y solo me tomó segundos recordar las muchas veces que no teníamos luz en casa de mi mamá o agua. No había televisor a color, mucho menos cable, no había lavadora y por mucho tiempo no había terma, si querías bañarte con agua tibia pues tenias que calentar el agua en la tetera… Sé muy bien que no éramos pobres pero comparando mi infancia con la suya pues para mi la vida de Fausto, seria vida de millonario.

Le pregunté a Fausto ¿Cuántas personas duermen en su cama? ¿Cuántas veces al día come? si su casa tiene techo, si tiene ropa suficiente para vestirse, si se puede bañar todos los días con agua caliente, si alguna vez a llorado por hambre… ¡en fin! Le hice muchas preguntas y una por una me fue respondiendo y terminé diciéndole que en muchos lugares que él no conoce hay muchos niños que pasan hambre, qué tienen frío, que no tienen una cama donde dormir, ni ropa para vestirse y que sus papás tampoco, que si se enferman no tienen un doctor cerca a quien pedirle ayuda y que la pasan mal.

No fue mi intención pero luego de hablar tanto, noté a Fausto triste, me dijo que cómo era posible que si un niño esta enfermo no lo podía curar un doctor, que si no lo veía se podía ir al cielo

Le dije que otro día podía explicarle eso (no quería ahondar en el tema de la salud porque iba a desviar mi idea principal) al final le dije que su papa y yo trabajábamos muy duro desde muy chicos para que a el a su hermano no solo no le falta nada si no que también gocen de comodidades y que recuerde siempre que fuera de su burbuja hay muchos niños que no tienen lo que él tiene. Acto seguido, llamé a Frank y le dije que primero venga por Fausto para que se lo lleve a trabajar y se gane lo que tiene y segundo  debería llevarlo al barrio donde empezó para que conozca un poco lo que es escasez.

Algunas veces los podres por querer darle a nuestros hijos lo que no tuvimos, cometemos el error algunos errores. Mi error ha sido no enseñarle a Fausto lo mucho que nos cuesta darle lo que tiene.

Ustedes ¿Cómo hubieran reaccionando? ¿Qué le dirían a sus hijos?

 

 

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